Antón García Abril y Ensamble Studio han diseñado este espacio doméstico como un complejo sistema de equilibrio inestable en el que la imaginación, a través de la compleja estructura que rodea el complejo, se escapa con la visual de un horizonte lejano.
Hablando de los espacios de este edificio se pone a la imaginación del espacio y la luz, los entornos de ventanas rodean e invitan a todos a participar en el suave paisaje de las montañas y la intimidad se consigue por listones de cortinas ajustables.
El patio en la planta baja ofrece un espacio protegido pero abierto al viento donde se encuentra una piscina mucho más convencional que la del piso superior.
En esta planta se encuentran los espacios dedicados a la cocina y estancias de uso público.
En la planta superior se encuentra el área destinada a las habitaciones. Desde una de estas se accede a la pieza más singular de esta vivienda, la piscina volada, cuyo fin parece estar perdido entre las copas de los árboles.




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